Considero que la enseñanza y el aprendizaje son procesos activos de cambio personal, que solo es posible a través del esfuerzo y dedicación de cada persona, dentro de un clima de confianza que estimule la interacción y el diálogo entre estudiantes y profesores. Esta interacción se realiza a través de diferentes metodologías de enseñanza-aprendizaje que enfatizan el envolvimiento de los estudiantes. No considero a los estudiantes como espectadores, sino los constructores activos de su formación. La discusión de problemas prácticos, ejercicios, simulaciones, conferencias y trabajos de investigación son las principales herramientas pedagógicas utilizadas, con el fin de que cada estudiante sea su propio actor, en el recorrido del ciclo de aprendizaje: experiencia, reflexión, conceptualización y aplicación. No existen métodos exclusivos para enseñar. Depende de la temática, del contenido, del grado de abstracción que se busque y el nivel de complejidad del tema que está siendo analizado. Finalmente, mi filosofía me exige poner un alto interés en el aprendizaje de cada uno de mis Cadetes y profundizar en los temas con el objeto de ayudar a todos aún cuando algunos no requieran dicha profundidad.